Incorrección política
Réquiem por el cinturón rojo. ¿Dónde está la izquierda?

438,6 miles de parados en la Comunidad de Madrid. Tasa de paro del 12,2%. 9.756 positivos por cada 100.000 habitantes desde el inicio de la pandemia (2556 más que la media nacional)[1], siendo la Comunidad con mayor exceso de mortalidad debido a la Covid-19[2]. En Madrid, comprar una vivienda cuesta 3.687 euros/m2 siendo la tercera ciudad más cara detrás de San Sebastián y Barcelona[3]. El recorte de inversión en educación en los últimos 10 años ha sido de un 15% mayor a la media nacional[4]. Un 64% de la población admite seguir con interés o con mucho interés las noticias y temas relacionados con estas elecciones autonómicas[5]. La participación el 4 de mayo se dispara llegando al 76,25% (11,98 puntos más que los comicios de 2019)[6].

Con el 99,93% de los votos escrutados, este es el resultado de las elecciones autonómicas: PP, 65 diputados; Más Madrid, 24; PSOE, 24; Vox, 13 y Unidas Podemos, 10. De sus 179 municipios, en 176 Ayuso ha ganado al PSOE con una diferencia nada desdeñable y el famoso “cinturón rojo” se ha teñido del azul cobalto del Partido Popular. La derecha ha conquistado todos los bastiones que antaño pertenecían a Ferraz, ¿dónde está la izquierda?

Fuente: https://www.elindependiente.com/espana/2021/05/05/el-pp-de-ayuso-tine-de-azul-toda-la-comunidad-de-madrid/

El espectáculo debe continuar

Hemos estado semanas atentos a unos comicios que se han presentado desde el principio como bufa y chanza. Lamento decirles que si hay un momento para estar indignado con la clase política es ahora, tal vez incluso más que cuando Stéphane Hessel llamó a los jóvenes invitándolos a invadir las plazas el 15 de marzo de 2008. Entonces había motivos, no lo dudo, un Estado de Bienestar que estaba siendo desmantelado sin ningún tipo de rubor ante nuestros ojos y unos políticos preocupados en pisar moqueta y ocultar sus corruptelas. Un panorama horrible se vivía entonces, pero no era un panorama peregrino. Excesos de poder que debían ser contrapesados por los gritos de una ciudadanía enardecida se han venido sucediendo desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, me atrevo a aventurar que lo de hoy es diferente, lo de hoy es pantomima, lo de hoy es engaño, lo de hoy es ridículo televisado en horario infantil. Por unos y por otros, no hay víctimas ni culpables porque todos somos cómplices. 

“The show must go on” reza la canción, bien, pero ¿hasta cuándo? Este artículo va dirigido a unas izquierdas desarticuladas que, a mi entender, han perdido el norte en una deriva identitaria en la que la materialidad es echada a patadas por la puerta, pero, ésta, astuta e inapelable, se cuela por la ventana en forma de rugir de tripas. A mi entender, de esto y no de otra cosa nos hablan los resultados electorales del pasado martes. 

Un voto de supervivencia

Hazlo por Madrid (eslogan del PSOE), Lo que de verdad importa (eslogan de Más Madrid), Que hable la mayoría (eslogan de Unidas Podemos). Pues, al parecer, la mayoría de los madrileños habló de lo que de verdad les importaba y, para sorpresa de algunos autodenominados analistas, no lo hicieron ni por el anti-fascismo, ni por la transición ecológica, ni por la gestión de la pandemia, ni siquiera por la libertad, la mayoría votó para poder seguir llevando algo de comer a sus familias, votó por poder pagar las facturas, votó porque Ayuso les permitía mantener su trabajo precario y aborrecible. Sí, votaron al patrón, al neoliberal, al enemigo del pueblo y lo hicieron por necesidad. Al final, el madrileño votó sobrevivir y, en mi opinión, sin ser Einstein, me parece una opción legítima, respetable y comprensible. Personalmente, no me hubiera gustado encontrarme en esa tesitura.

Previo a «el futuro será verde/feminista/inclusivo (añádenle la etiqueta que quieran) o no será» cabe plantearse si habrá futuro. Porque ahí nuevamente vuelve a estar la cuestión, si es que alguna vez estuvo en otro sitio. La alerta anti-fascista planteada por Pablo Iglesias, al que se le unieron sin reparos el resto de los candidatos, fue a todas luces ridícula, pero ojalá eso fuera lo mollar del asunto. No lo creo. Quedarnos en esa espectacularización de la violencia y banalización de lo sucedido en la Alemania nacionalsocialista o la Italia fascista es, a todas luces, cometer el mismo error que los candidatos de izquierdas se prestaron a cometer una y otra vez. Desde mi ignorancia, creo que la clave está en otro lado y pondría el acento en dos puntos esenciales: en primer lugar, asistimos a una participación histórica, por lo que culpar a la falta de participación carece de sentido y, en segundo lugar, para mí el más importante, el cinturón rojo ahora es azul. 

No tengo los conocimientos que me lleven a hacer análisis sesudos de lo ocurrido, no les voy a engañar, pero creo que Ayuso había ganado las elecciones el día que decretó el adelanto electoral, simplemente no tenía rivales. 

¿En qué contenedor depositamos la miseria? 

He comenzado este artículo exponiendo unos datos, números fríos e inertes, pero que reflejan historias reales, auténticos padecimientos. Los madrileños no quieren políticos empáticos que les sostengan la mano mientras bajan las persianas de sus comercios, tampoco verse obligados a tramitar ERTEs o el Ingreso Mínimo Vital, quieren trabajar y ganarse el jornal y esa había sido históricamente la punta de lanza de la izquierda. Una izquierda nacida en las tabernas y no en los partidos o en las universidades. ¿Quién se dirigió a ese trabajador cautivo de un horario cambiante?, ¿quién le habló de sus condiciones precarias?, ¿quién le planteó soluciones que permitiesen poner en el centro la salud sin dejarlo en la estacada? 

Esto no iba de Vallecas contra Salamanca, de MENAS contra pobres jubiladas, de fascistas y antifascistas, ni siquiera de libertad, esto iba de miedo, de muerte y de derechos. Cuando uno pasa penurias indecibles, acaba rebuscando en la basura y, dispénseme, pero no hace miramientos si ésta es de cartón biodegradable, plástico o residuos urbanos. Tampoco le importa demasiado si en el colegio al que lleva a sus hijos les hablan con lenguaje inclusivo o si la calle en la que vive tiene el nombre de un dirigente falangista. ¿Todo esto es importante? En cierta medida supongo que sí, pero de nada sirve hablar de futuro cuando a duras penas se tiene un presente. 

El señor Monedero considera “gilipollas” a los trabajadores que cobrando 900€ votan a Ayuso, no me sorprende, mientras unos se permiten el lujo de soñar e insultar, otros están preocupados en sobrevivir. Pensaba que las izquierdas desde su auto-adjudicada superioridad moral miraban por el bien de estos últimos, pero deben estar ocupadas promocionando frutas y verduras de producción ecológica. Es una lástima porque, cuando la crisis económica se haga patente (esto es, cuando los ERTEs por arte de birlibirloque se transformen EREs), quizá nadie las pueda pagar. Eso sí, ustedes sigan a lo suyo, ya saben, the show must go on!


[1] https://www.ine.es/jaxiT3/Tabla.htm?t=2915

[2] https://www.isciii.es/QueHacemos/Servicios/VigilanciaSaludPublicaRENAVE/EnfermedadesTransmisibles/MoMo/Paginas/-MoMo—INFORMES-2021.aspx

[3] https://www.idealista.com/news/inmobiliario/vivienda/2021/03/09/789464-como-han-evolucionado-los-precios-del-alquiler-y-la-vivienda-en-venta-en-espana

[4] http://www.feccoo-madrid.org/3ef8bcf9edb4c8b63ac9c9dfd6b59e22000063.pdf

[5] http://www.cis.es/cis/export/sites/default/-Archivos/Marginales/3300_3319/3317/Es3317mar.pdf

[6] https://resultados2021.comunidad.madrid/Resultados/Comunidad-Madrid/0/es

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  1. Tristemente se resume todo tu artículo que los madrileños no le tienen miedo, o les da igual ser la comunidad con más contagiados por 100.000 hab. Por lo que también tendrán muchas más muertes, y tampoco les importa o le dan valor a reducir la movilidad. Y Ayuso les ha dado movilidad y permisividad para trabajar en la hostelería. Otras comunidades han optado por lo contrario o por un equilibrio entre muertes y economía. (Por cierto Madrid es cara en alquiler, pero el dato que has puesto es el de compra😅😅). Saludos, buena reflexión, y espero que cuándo acabe o remita la pandemia, vuelvan a valorar la sanidad, la educación, las causas sociales, la defensa del Smi, del ingreso mínimo vital, la protección y atención a la dependencia, la libertad de quién dejó divorciarse, abortar, o casarse con personas de su mismo sexo, etc etc. Algo que ha menoscabado los sucesivos gobiernos de la derecha o que han estado o votado en contra, tanto en Madrid como en el gobierno nacional.

    1. Sinceramente, no era ese el fondo del artículo, ni lo que pretendía transmitir. Siento un gran aprecio por Madrid y un gran respeto por los madrileños. La única pretensión de esta publicación era preguntarme por la razón del debacle de la izquierda en los comicios del pasado 4 de mayo sin caer en culpabilizar al votante. ¿Por qué muchos que hasta ahora votaban socialista hoy lo hacen a Ayuso (que no al PP)? En cualquier caso, gracias por leer y comentar. Un saludo.

  2. Muy buen artículo, muchas felicidades. Me hizo pensar en la pirámide de Marlow. Lo cual responde al comentario anterior, si estás pensando en tus necesidades básicas DESGRACIADAMENTE no puedes pensar en cuando la academia acabe.. El futuro será verde/feminista/inclusivo (añádenle la etiqueta que quieran) o no será» cabe plantearse si habrá futuro.
    Nota: porfis arregla el tema de dato de compra/alquiler en Madrid.No dejes que sea esa tontada lo que se agarren algunos para deslucir un magnífico artículo.
    FELICIDADES!!!

    1. Muchas gracias. Ciertamente, yo también pensaba en la Pirámide mientras escribía. Creo que los debates referentes a la transición ecológica o cuestiones identitarias de poco o de nada sirven cuando las necesidades mínimas no están cubiertas o peligran. Lo preocupante es que no atisbo entre la oferta política un partido que responda a tales inquietudes, sin embargo, estoy percibiendo que no son pocas las personas que lo reclaman encarecidamente. Reitero mi agradecimiento. Un abrazo.

      P.D.: ya he corregido el dato, más de 3.000€/m2 de alquiler sería una hecatombe.

  3. Creo que de una respuesta de unas 200 palabras, una pequeña anotación entre paréntesis sobre una errata evidente, que me parece graciosa y por eso pongo esos iconos, no es desmerecer un artículo al que calificó de buena reflexión, eso sí que es una gran tontada decir eso, bonito., Yo no he deslucido nada he hecho una reflexión como otros de algunos de los motivos por los que ha ganado Ayuso. Y por qué grandes logros actuales, recientes y lejanos de la izquierda se han dejado a un lado

  4. Excelente artículo. En el debate a 6 bandas recuerdo un momento que no se suele mencionar pero que me resultó especialmente patético: cuando Iglesias, sin venir a cuento, quiso poner en valor que ellos tenían en su programa un apartado especial para «la cultura». Vamos a ver, ¿esta gente cree que a sus votantes, la mayoría en paro o con trabajos precarios, les quita el sueño si le suben o bajan los impuestos a Marisa Paredes?

    1. Pues, realmente, desconocía esta anécdota, pero se suma a los muchos dislates que no para de cometer esta supuesta «izquierda». Me resulta un poco triste, más que nada, por el rastro de desencanto y desilusión que han dejado tras de sí. Veremos si ese espacio que, a mi entender, es cada vez más claro (y demandado) en el espectro político es cubierto por alguna formación. Muchas gracias por leer y comentar. Un abrazo.

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